Esto es todo lo que necesitas saber para hacer una escapada al que dicen que es el pueblo más bonito del mundo

Esto es todo lo que necesitas saber para hacer una escapada al que dicen que es el pueblo más bonito del mundo

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Bled. Cuatro letras que quizá nunca habías oído nombrar, pero que en los últimos tiempos han hecho correr ríos de tinta acompañadas de la coletilla «el pueblo más bonito del mundo». Instagram dixit, y nosotros nos lo creemos. Este pequeño pueblo esloveno nos ha entrado por los ojos y nos hemos obsesionado con saberlo todo sobre él. Y además, con recopilar toda la información necesaria para convertirlo en nuestra próxima escapada viajera.

¿Por qué Bled?

Bled es un pueblo de algo más de 10.000 habitantes, situado en el noroeste de Eslovenia, a pocos kilómetros de la frontera con Austria. Se encuentra a los pies de los Alpes Julianos, y esa circunstancia ha tenido mucho que ver con la historia del lugar. Primero, porque su ubicación le permite disfrutar de un clima más suave que a sus alrededores, lo que lo convirtió en un centro vacacional histórico en Centroeuropa.

Pero sobre todo por esto. Por este lago glacial que se ha convertido en la imagen favorita que los visitantes buscan al llegar y se llevan al marcharse. Un lago en el que hay una isla; una isla en la que hay una iglesia. Una fotografía mental que no olvida quien la ha visto y que comparte en Instagram quien ha tenido el placer de visitarla.

Además, en el entorno del lago se encuentra también el Castillo de Bled, encaramado a un risco montañoso y desde el que se obtienen las mejores vistas del lago, la isla, la iglesia y también los montes colindantes.

Un planazo en Bled imposible de rechazar es subir hasta el Castillo de la ciudad, encaramado a 130 metros sobre el nivel del lago y visitarlo (la entrada cuesta 11 euros y está abierto hasta las nueve de la noche en verano, hasta las seis en invierno). Desde allí podremos disfrutar en la distancia de nuestro próximo destino: la iglesia de la isla del lago.

Para llegar a ella, cogeremos una pletna, una especie de góndolas que transportan hasta a doce personas desde la ribera del lago hasta la isla. Otra opción es alquilar uno de los botes a remos. Ambos servicios cuestan entre 10 y 12 euros, aproximadamente. Una vez en la isla, 99 escalones nos separan de la Iglesia de la Asunción y de la posibilidad de tocar la campana y pedir un deseo, la tradición más conocida del lugar.

¿Cómo llegar?

No existen vuelos directos entre España y Eslovenia, pero eso no nos hará desistir. Hay muchas opciones para visitar el país y llegar hasta Bled. Una de ellas es, lógicamente, coger un vuelo con escala. Lo más habitual es hacerlo en Londres, para volar a Ljubljana, la capital del país, aprovechando alguna oferta low cost.

También existe la opción de aprovechar la proximidad de algún aeropuerto italiano o austriaco con más tráfico aéreo con España y más posibilidades de encontrar un precio competitivo. Las posibilidades incluyen Venecia, Trieste, Graz, Bolonia o incluso Milán, dependiendo de cuánto estemos dispuestos a conducir hasta el lugar de destino final.

Muchos de los viajeros que acaban visitando Eslovenia lo hacen como escapada desde Venecia o como parte de un tour por los estados de la antigua Yugoslavia. Se pueden encontrar circuitos de más de una semana que incluyen parada en Bled desde poco más de 1.200 euros.

¿Dónde alojarse?

Bled, como centro turístico tradicional y tras el boom de su popularización gracias a Instagram, cuenta con muchas opciones de alojamiento. Bed & breakfasts como el Pletna, que alquila pequeños botes con los que perderse en el lago y donde la noche cuesta alrededor de 40 euros por persona y noche.

Hoteles de cinco estrellas como el Grand Hotel Toplice, con unas vistas espectaculares del lago y todos los servicios de lujo, desde 210 euros por habitación y noche. También en Airbnb existe una oferta amplísima de apartamentos en los que disfrutar de la privacidad de uno de los lugares más románticos de Europa.

Además de la famosa imagen de Instagram, ¿qué más puedo hacer en Bled?

Por si la visita al Castillo y a la isla no nos ha parecido suficiente, en Bled hay unas cuantas opciones más que nos harán caer rendidos a su belleza. Una son las fuentes termales del lago, que le dieron fama de balneario de vacaciones durante décadas y que mantiene las aguas termales que abastecen las piscinas de algunos hoteles, especialmente en la parte noreste.

El desfiladero de Blejski Vintgar es naturaleza en estado puro a pocos pasos del pueblo. Es un barranco de más de kilómetro y medio de largo, acondicionado para visitas turísticas desde hace más de un siglo, lleno de puentes de madera, galerías, cascadas, pozas y rápidos. Una auténtica maravilla para los sentidos.

Straža Ski Slope es un resort de esquí que no necesita que sea invierno para hacer disfrutar a quienes lo visitan. Durante el verano, un trineo enganchado a una vía permite deslizarse por las laderas a velocidades que pueden alcanzar hasta los cuarenta kilómetros por hora.

Por supuesto, la gastronomía no se puede quedar fuera de la visita. Y el sueño de todo goloso que visite Bled es la kremna rezina, un pastel típico de hojaldre y crema que se prepara desde hace más de sesenta años siguiendo una única receta original y de la que se calcula que se habrán preparado hasta ahora más de doce millones de unidades.

Y si no podemos viajar... nos queda esto para consolarnos

Por si no ha quedado claro hasta ahora, Bled nos parece la opción ideal para una escapada de verano o incluso para el otoño que se aproxima. Pero si no es posible... siempre nos quedará Instagram. El hashtag #bled cuenta con casi 400.000 publicaciones y #bledlake sobrepasa las 50.000. Además, la cuenta @bledslovenia tiene más de 11.000 seguidores nutriéndola de contenido a diario. Y para muestra, estas imágenes que valen más que mil palabras:

Imágenes | I Feel Slovenia.

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