La vecina rubia vuelve a dar caña tras el anuncio del nuevo curso de la UAM. El influencer, ¿nace o se hace?

La vecina rubia vuelve a dar caña tras el anuncio del nuevo curso de la UAM. El influencer, ¿nace o se hace?

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Hace años no imaginábamos que existirían profesiones como personal shopper, community manager o wedding planner, pero hoy son trabajos tan habituales como el de informático, administrativo o profesor. Por eso cuando la UAM informó ayer que en octubre comenzaría un curso de influencer, hubo quien ni pestañeó. Pero ¿ser influencer es realmente una profesión que puede aprenderse?

Aunque Dulceida, Madame de Rosa y Cristo Báñez ya intentaron que seis chicos y chicas se convirtieran en influencers en el talent show “Quiero Ser” (que se canceló tras el desastre televisivo que supuso), nadie se había atrevido a enseñar de forma profesional y con título de por medio cómo ser influencers a pesar de que supone, actualmente, una de las herramientas de marketing más potentes para marcas y empresas.

Con Agatha Ruiz de la Prada como directora honorífica y con el respaldo de una de las mejores universidades de España, el Curso Universitario de Formación en Intelligence Influencers: Fashion & Beauty se impartirá en la Facultad de Psicología. Aunque hasta el 27 de agosto no podremos conocer todos los detalles de esta nueva opción formativa, se ha ofrecido un avance en la web de la universidad.

La escuela de Inteligencia Económica de la Universidad Autónoma de Madrid, en colaboración con las Facultades de Psicología, Ciencias Económicas y Empresariales y la Ibiza Fashion Week han creado este curso a pesar de que ser influencer no es una profesión oficialmente reglada en la actualidad.

No será necesaria formación previa ni prueba de acceso (tampoco la selectividad), pero sí “estar en posesión de una cuenta web/blog, Instagram, o YouTube” y ser mayor de 18 años.

Este curso de formación presencial de 160 horas comenzará el próximo 19 de octubre. Josie (José Fernández Pacheco), Modesto Lomba o Cristina Rodríguez son algunos de los expertos que ofrecerán contenido durante la formación, ofreciendo master class con títulos como “Mujer y género en el mundo digital de la Fashion & Beauty”, “La moda en España” o “Mi experiencia personal en la construcción de la marca personal”.

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Además de las master class se realizará un “Programa de Challenges” en el que los alumnos deberán completar una serie de ejercicios en tiempo limitado en grupos y un programa de clases que incluirá talleres de fotografía, edición, creatividad o redacción de contenidos, un tema sobre personal branding, psicología de la moda, monetización de la marca e incluso uno llamado “El lado oscuro de la comunicación: Estrés, Trolls, y Haters.

“Nuestro objetivo general es que, finalizado el curso, una persona que lo complete con provecho, sea capaz de utilizar los conocimientos adquiridos para hacer de su actividad como influencer el inicio de una profesión.” Universidad Autónoma de Madrid.

La Vecina Rubia cree que existe peligro

El miedo de algunos influencers es que este curso convierta una profesión de reciente creación, como es la suya, en algo vocacional que sustituya a profesiones como bombero o médico en los sueños de los niños. Es el caso de La vecina rubia, que ayer en Instagram instó a sus seguidores a no dejar de sustituir una carrera por un curso como éste.

Hoy he leído que la Universidad Autónoma ofrecerá un curso de influencer el año que viene y no puedo evitar reflexionar sobre ello. Por supuesto que los títulos (los de verdad, las diplomaturas, licenciaturas, grados en formación profesional, etcétera) no te aseguran educación y hoy en día ni siquiera trabajo (es así de triste), pero instar a los jóvenes a querer ser influencer me parece una locura del siglo XXI. Ser influencer no es una profesión. Un influencer es un profesor que consigue que sus alumnos disfruten con sus clases. Una influencer es tu madre cuando lee a tu lado para inculcarte el hábito de la lectura. Los que tenemos seguidores en Instagram somos personas, tenemos una gran responsabilidad social y tenemos que ser conscientes de todo lo que transmitimos cuando llegamos a mucha gente. A mí eso no me lo ha enseñado ninguna universidad, me lo ha enseñado el sentido común. Y todo lo demás viene de las carreras e idiomas que he estudiado y no descarto estudiar más en el futuro. Por favor, si hay alguien joven que me lee no queráis ser SOLO influencer. Formaos en lo que os mueva por dentro, porque si todos quisieran ser influencer, no habría médicos, juezas, bomberos, ni siquiera había empresas que contraten influencers para publicitar sus productos. Además, hay mucho más detrás de tener seguidores en redes mucha gente que te insulta sin motivo y que hay que saber llevar con educación y paciencia, gente que te alaba y que si no tienes los tacones bien puestos en la tierra puede hacer que tu ego crezca más que tu pelazo, momentos en los que lo pasas mal porque ante todo eres una persona detrás de una pantalla... Se dedica mucho tiempo y no es un camino de rosas con purpurina. Es imposible que todo eso se pretenda enseñar en un curso de unos meses si no tienes un buen pelazo y cerebro debajo. No nos etiquetemos como influencers. Las etiquetas son para la ropa, y cuánto más pequeñas mejor. )

Y no es la primera vez que la vecina aboga por la educación. En julio de 2017 desató la polémica con este tuit, tras una publicación de la instagramer Dulceida (que generó un ataque hater de dimensiones desconocidas):

Que llevó, por ejemplo, a este hilo:

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Desde entonces, y tras el sonado bloqueo que le impuso Dulceida, la vecina rubia ha sido muy crítica con la responsabilidad que los influencers (como ella, con más de un millón de seguidores) tienen para con las personas que les siguen. Es cierto que cuando tu voz suena más alta y clara para miles de personas tenemos que recordar al tío Ben y su “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

También es cierto que en Trendencias somos muy fans de la vecina rubia porque tenemos pelazo y cerebro debajo, pero ahora, con la formación para influencers que ofrece la UAM, ¿retirará la vecina la premisa de que ser influencer no es una profesión? ¿Ofrecerán otras universidades cursos similares? ¿El gobierno se planteará regularlo como nueva profesión? Desde luego cada día lo parece más.

Tal vez aún no estamos preparados para tantos cambios o tal vez estos son tan veloces que nos pasan por encima. Por si acaso, yo he decidido aumentar mi formación y hacerme influencer de croquetas, no vaya a ser que esto de las letras no se me dé tan bien. Al fin y cabo parece que hay influencers que nacen y otros que se hacen, ¿no?

Fotos| Unsplash, Gtres, Instagram @lavecinarubia, Twitter @lavecinarubia

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